Networking o Ágora …

Nombres propios y no perfiles ni avatares y hombres o mujeres y no algoritmos son los que cada día ponen en pie esta fabulosa Feria llamada Networking.
Networking es un anglicismo que define la actividad socioeconómica en la que profesionales y empresarios se reúnen para crear oportunidades, compartir información y buscar clientes.
Quizá, o al menos yo así lo viví, yo que llegué aquí para identificar un proyecto que mejorará mi entonces presente y solo encontré a quienes fuerzan un optimismo proactivo y abierto, qué no sé si cierto, en el que todo aquello que es deseable se hace posible, basta con apretar los ojos con fuerza y desearlo con ahínco y zas … hecho.
Hoy, años más tarde, fue lo que yo consideraba hobby quien me abrió paso entre los restos de mi anterior vida profesional para reinventar una nueva forma de soñar mi futuro y es la cuestión que poco a poco se hace realidad.
Los contactos se hicieron amigos virtuales, en algún caso ya en vivo y la mayoría en la distancia que acerca, aunque otros, los menos, distancia fría que aleja.
No estoy defraudado, al contrario, el networking cumplió su misión y estoy agradecido, no a él sino a los que lo hacéis bueno, los griegos lo llamaban Ágora.
*Dedicado a mi hermano Luis, por nosotros dos, que tuvimos que ser varios*
Carlos Ignacio Pareja González.
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Gaudeamus igitur …

Desde el siglo XIII el Gaudeamus igitur, himno estudiantil, viene marcando el devenir de los universitarios españoles y no sin razón, la verdad es que su titulo era “de brevitate vitae (‘Sobre la brevedad de la vida’) y hace ocho siglos que ha henchido el corazón de los que jóvenes, y pletóricos, hemos conseguido acceder, a duras penas en un país como España, al templo del conocimiento, a la Universidad. Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra.
¿Dónde están los que antes que nosotros pasaron por el mundo?
Subid al mundo de los cielos, descended a los infiernos, donde ahora se encuentran. Nuestra vida es corta, en breve se acaba.
Viene la muerte velozmente, nos arrastra cruelmente, no respeta a nadie.
Viva la Universidad,
¿Que queda de ello?, Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus en latín y a muchos de nosotros se nos escapan las notas y desde la reflexión más cruda nos permiten soñar y volver a un tiempo en el que la vida no tenia más sentido que conocerla en todos sus secretos y agotarla sin límite impuesto por la razón y no estaría de más recordar su letra y reflexionar sobre ella …
¿recordais a mi amable desconocido?.
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El fluir del éxito y el fracaso …

 

     Éxito y fracaso … alegría y tristeza, amor y desamor, salud y enfermedad, lealtad y desencuentro … toda nuestra vida colgamos de un péndulo que nos lleva en un sentido u otro, arriba, abajo e izquierda o derecha, sin tener la sensación de que sea efecto de nuestra voluntad.
¿Qué marca la diferencia?, no es la decisión ajena o propia ni las circunstancias de Ortega, como él bien supo, quienes imponen el cambio de nuestro vuelo y mucho menos nuestro esfuerzo, el entusiasmo o la rabia.
Nos levantamos una buena o mala mañana y súbitamente nos invade la ilusión o el miedo, según el caso, sin entender qué presagios anuncian el signo próximo de nuestra vida, y donde ayer sufrimos, desconfiamos o desconocimos el sentido del destino, el horizonte se manifiesta luminoso por un impulso innoto y rompemos en una carrera desaforada hacía él o en la dirección contraria si el pálpito nos asusta.
Cuanta censura ajena y juicio propio evitaremos entendiendo nuestra pequeñez individual y asumiendo la dependencia de los demás, mucho más de lo que quisiéramos reconocer, en un tiempo en el que todo dice construirse en favor de la libertad y el individualismo, cuando en realidad solo somos libres cuando hacemos parte de la fortaleza de una Sociedad justa e igualitaria …
Carlos Ig. Pareja.
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Avatares de Reyes …

     Los que pululamos por las redes sociales y escribimos de paro y de nuestras travesías del desierto somos solo avatares azules como el pelo de Marge Simpson.
Si veis las cifras del paro no existimos, o para ser más exactos nos diluimos en el ácido de nuestras vidas interminables de CV y ofertas con procesos de selección que en realidad solo son pesadillas en la fase Rem de nuestro sueño.
Y es cierto, el problema que hoy, ayer y mañana nos ocupa a cientos de miles y a nuestras familias es rareza consustancial a nuestra edad maltrecha, aunque afecte a gente desde los treinta; unos sobreviven entre apaño eventual y el siguiente y en las estadísticas solo aparecen cuando empieza esa semana laborada y no al acabar y es que con dos semanas trabajadas en un mes no hay para salir de miseria.
Y quedamos los de más de 50 años y los pre jubilares que pasaremos del SEPE directos a la Caja Mágica de las Pensiones en el mejor de los casos.
Por eso llegué a la conclusión de que solo somos avatares y estorbamos que solo contamos penas y de penas y tristezas, y cuando empieza un año glorioso, ya sabéis lo que se piensa …
Por unos días buscaré la alegría en la de los que quiero y el sosiego en un silencio que necesito.
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Nepotismo profesional …

     Todo es nepotismo y nada lo es, usar a alguien que conoce a quien nos abre la puerta y nos deja libre el camino, si lo es y usar lo que no es mérito para conseguir un empleo también.
Vivimos tiempos de ventaja, trampa y largueza; alguien te señala la derecha mientras coge tu turno, es tiempo que favorece la desconfianza, la picardía y después, para bien quedar, el lastimeo mendaz.
Un simple folio que desgrana nuestra formación técnica, una lista de nuestros trabajos y destinos culminados deberían bastar para definir nuestra capacidad para ocupar un puesto ofertado y lo demás es superfluo.
Ser pelirrojo, ambidiestra, escribir en ratos libres o jugar al ajedrez, no deberían aumentar las posibilidades más allá de formación y experiencia profesional, pero hoy esas, y cien más, son la forma de enmascarar la dirigida elección de quien no sabe de lo que habla.
¿Necesita inglés, o dominio de las RRSS, un analista de riesgo sentado ante su ordenador para calificar préstamos consumo de grandes almacenes?, no, ni un comercial de vinos de Rioja, ni siquiera una técnico radiológica, aunque sea para Marbella, ni por lo mismo ser más o menos activo socialmente, esa es la verdad si de trabajo hablamos, que no lo se …
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Resistir es vivir también …

      A veces la resistencia es la única respuesta y paseando el centro de Málaga, a espalda de la Alameda, hay una calle que homenajea a una mujer admirable, doña Trinidad Grund.
Nació en Sevilla en 1.821 hija de un cónsul alemán que un día llegó de Hamburgo a la calle Toquero y se quedó; hermosa mujer se casó con Manuel Heredia Livermore, el heredero del imperio malagueño del hierro que incluso se permitía el lujo de prestar a los Reyes de España.
Trinidad resistió el suicidio en Motril de su marido por causas aún discutidas y después la de su hijo Manolito y en 1856 embarcó con sus dos hijas en el vapor Miño para ir de Málaga hasta Sevilla.
Frente a Gibraltar un buque le embistió por proa y dió con el vapor en el fondo de la Bahía de Algeciras y con él, sus dos hijas y su único consuelo.
A partir de ahí fue Trinidad la madrina de Málaga; con su fortuna socorrió décadas a su gente, fundó orfanatos, hospitales y casas de comidas para los pobres y dedicó el resto de su vida a honrar así a su marido y a sus tres hijos hasta el punto de arruinarse.
Fue enterrada en 1896 con el mismo vestido que llevaba el día del naufragio del Miño y dejó lo poco que ya le quedaba a los que consideró los suyos, los malagueños.
Carlos Ignacio Pareja González.
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