Resistir es vivir también …

      A veces la resistencia es la única respuesta y paseando el centro de Málaga, a espalda de la Alameda, hay una calle que homenajea a una mujer admirable, doña Trinidad Grund.
Nació en Sevilla en 1.821 hija de un cónsul alemán que un día llegó de Hamburgo a la calle Toquero y se quedó; hermosa mujer se casó con Manuel Heredia Livermore, el heredero del imperio malagueño del hierro que incluso se permitía el lujo de prestar a los Reyes de España.
Trinidad resistió el suicidio en Motril de su marido por causas aún discutidas y después la de su hijo Manolito y en 1856 embarcó con sus dos hijas en el vapor Miño para ir de Málaga hasta Sevilla.
Frente a Gibraltar un buque le embistió por proa y dió con el vapor en el fondo de la Bahía de Algeciras y con él, sus dos hijas y su único consuelo.
A partir de ahí fue Trinidad la madrina de Málaga; con su fortuna socorrió décadas a su gente, fundó orfanatos, hospitales y casas de comidas para los pobres y dedicó el resto de su vida a honrar así a su marido y a sus tres hijos hasta el punto de arruinarse.
Fue enterrada en 1896 con el mismo vestido que llevaba el día del naufragio del Miño y dejó lo poco que ya le quedaba a los que consideró los suyos, los malagueños.
Carlos Ignacio Pareja González.
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