¿Politiqueo con 7.340 muertos?

¿Politiqueo con 7.340 muertos?.

Buen día, todos hemos renunciado en estos días a partes esenciales de nuestra vida personal y profesional en beneficio de la salud de todos y de la propia y esto no nos resulta divertido.

Para muchos de nosotros/as ademas, esas duras renuncias seran irremediables o de muy difícil recuperación, victimas mortales de la pandemia o las económicas que llevamos camino de ser millones y sin embargo, debemos soportar cada día en esta red, y en otras, como mezquinos de mirada sucia, sabios en poco más que contar monedas, utilizan esta catástrofe humana para intentar manipularnos en nuestra fragilidad desesperada.

Nos dicen sin rubor intelectual que o bien los comunistas detestables con rabo y cuernos retorcidos o algún líder del Mundo libre pasado de vueltas, son los responsables de una pandemia cuyo único origen es la mutación de un virus ya largamente conocido hace décadas.

Mentir en cuestiones que están costando tantas vidas no es ético ni moral y hacerlo con bulos y mentiras, es indecente, ademas de un insulto a la inteligencia colectiva e individual.

Para decir sandeces, mejor guardar silencio y aportar solo política responsable y útil, ánimo, quien sabe hacerlo o para socializar que es necesario.

Carlos Ignacio Pareja González

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Voy a escribir …

Nada mejor de mi puedo ofreceros que mis novelas, representan años de mi vida en el silencio de mi memoria, son el fruto de mis valores y creencias, de mis vivencias y de mis dudas.

Tenía preparado otro artículo, pero no creo que exprese mejor mis emociones desbordadas por cuanto nos rodea impotentes y sin poder hacer nada más allá del encierro que impone la sensatez. El tiempo pondrá y quitará afanes y nos devolverá la calma que hoy nos arrebata tanta necesidad de sabernos infalibles.

Hoy me aferro al calor del afecto que es sincero y del respeto insalvable, a la bondad y nobleza sin excusas, a las sonrisas no forzadas y a la compañía no impuesta. Nada tengo de que presumir ni nada envidiable y os digo la verdad y ni siquiera se nada que no sepan mis libros y me lo susurren ellos al oído. cuando lo necesito. Aprendo de cada una de vuestras muchas reflexiones, relatos o historias, sean estas texto o imagen y con cada una me siento pequeño.

Solo mi obra merece mi orgullo de padre, sin hijos, y por el cariño que me es regalado tan generosamente y solo de eso presumo. Mi suerte ha sido, es y será el fruto de la voluntad de Aquel al que todo debo y por ello, como otras veces antes, a su generosidad me entrego.

Creo que unos pocos días de silencio y de diálogo con las páginas vacías de una novela, harán bien a mi serena ansia de hacer lo que poder quiero y no puedo, darle paz y confianza a los que quiero o aprecio y que, como yo, la buscan sin encontrarla en medio de tanto ruido escondido tras el silencio.

Mis novelas me cubrirán la ausencia virtual activa, en ellas abrí el alma de par en par y mostré mis más escondidos secretos y por ello, forman parte de mi, como mi alma y mi cuerpo.

Carlos Ignacio Pareja González.

 

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Las próximas semanas: Ver, leer y escribir, lo prometo.

Las próximas semanas: Ver, leer y escribir … lo prometo.

Buenos días del día 14 de mi cuarentena que empezó a mi regreso de Granada por consejo de mis médicos, y no le voy a pedir perdón a Nuestro Señor por lo que escribo, como no lo he hecho nunca, porqué Él ha dictaminado este alto en el tiempo y tendrá sus motivos.

Una maestra norteamericana llamada Kitty O´Meara escribió un poema durante la peste de 1.800 que ayer me mandó un amigo en un mensaje y que se ha hecho viral en las redes, y que he procurado llenar de todo su contenido, conociendo los detalles que llevaron a esta mujer inteligente y desde luego confiada en Dios, hace más de 200 años a escribir lo que escribió.

La pandemia que inspiró a Miss O’Meara su ejercicio de fe y confianza, fue, según los historiadores, una segunda parte de la llamada de Justiniano que puso fin al gran Imperio Romano; esta, la primera etapa en el siglo V, se llevó consigo una población cercana a los 30 millones de personas y la de 1.800, a la que escribió la maestra, entre 70 y 100 millones de seres humanos y entre ambas, entre 1.347 y 1.351, la peste negra acabó con la vida de 50 millones de infelices europeos. De ninguna de las tres se sabe su origen o etiología y se desconocen los motivos que las iniciaron y también los que las acabaron en un momento determinado.

Hoy hemos avanzado mucho y sabemos más, de hecho sabemos que se trata de una cepa de un virus del tipo corona al que se ha nombrado Covid 19 y hay distintos equipos de investigación, de los que el más avanzado es uno español y en España, muy cerca ya de conseguir no solo una vacuna sino un tratamiento, así que esta vez nos va a costar tan cara la pandemia como en otros tiempos.

Nuestros avances científicos no han sido óbice, sin embargo, para que nos veamos obligados a detener cada uno nuestros mundos y a parar todas las actividades que hoy nos proporcionan el nivel de vida del que disfrutamos, sea este el que sea en cada caso, y para que eso nos haga dudar que la vida, dentro de unos meses, será la que detuvimos hace ya un par de semanas.

Yo no se cual o como será el futuro, y en mi caso porque la Literatura no siempre es agradecida en el momento que es necesario con sus curritos, que se lo digan a Cervantes, Bécquer, Mark Twain, Unamuno o a tantos otros, imaginaros conmigo que no soy más que un aprendiz, pero como no puedo hacer otra cosa, en realidad salvo sanitarios, policías y agricultores o reponedores de grandes superficies y transportistas, nadie puede hacer gran cosa, he decidido retomar una novela que tenía mediada y terminarla, será la quinta y en ello he puesto mi afán pleno, alguien la leerá algún día, espero, e intentaré no faltar además a mis compromisos con quienes, para engañar al tiempo, esperan mis relatos, episodios de la HIstoria, cuentos, leyendas y semblanzas de grandes mujeres y hombres, aunque solo fueran mis amigas y mis amigos.

Carlos Ignacio Pareja González.

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba. Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos. Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.

(Kitty .O’Meara – Poema escrito por esta ex maestra estadounidense y que se ha hecho viral en las redes).

 

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Tiempo parado: reflexión vacía

Tiempo parado: reflexión vacía

El poder Natural, manipulado o no, el imperio económico protegiendo sus intereses y sus sumos sacerdotes y el del Estado moderno, a su servicio, democrático o no, oriental u occidental, doblega la frágil levedad de nuestro ser humano y pequeño en la soledad limitada además, por nuestro bien, como muestra suprema de su poder infinito, decretó parar el tiempo.

Ya no hay martes ni mucho menos sábado, solo hay un lunes indefinido y gris, en el que la hora es indiferente y solo sirve para marcar la soledad absoluta de la noche o la larga vigilia silenciosa sólo atenuada con la compañía de los nuestros a los que el miedo une, conformando una duda esencial ¿que es mejor?¿la enfermedad física o la del alma? No sé a qué carta quedarme tras haber sentido ambas en mi, o si lo se, quiero ser libre, pero ya es tarde, quiero querer lo que hago cada instante de mi vida pero ahora es imposible por el bien de todos, o eso impone el desconocimiento de lo que nos ataca sin tregua. Al menos conservo la libertad de pensamiento.

Si en tiempo de normalidad escribiera, diría que quiero el contagio de todos los que sienten y piensan y contagiarles yo mis sentimientos.

Carlos Ignacio Pareja González

https://lnkd.in/gdNWSJE

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Federico García Lorca, un paradigma de la Historia contemporánea. 

La situación política en Madrid, y en toda España, se volvía insostenible. Se hablaba de un alzamiento militar y en las calles de Madrid se veían a diario numerosos actos de violencia, desde la quema de iglesias hasta los asesinatos políticos.

Aunque Federico García Lorca detestaba la política partidaria y resistió la presión de sus amigos para que se hiciera miembro del Partido Comunista, era conocido como liberal y sufrió con frecuencia las arremetidas de los conservadores por su amistad con Margarita Xirgu o con el ministro socialista Fernando de los Ríos. La popularidad de Lorca y sus numerosas declaraciones a la prensa sobre la injusticia social, le convirtieron en un personaje antipático e incómodo para la derecha: <<El mundo está detenido ante el hambre que asola a los pueblos. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa. Yo lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: “¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted el lirio que florece en la orilla”. Y el pobre reza: “Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucha hambre”. Natural. El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la gran revolución. ¿Verdad que te estoy hablando en socialista puro?>> [Entrevista a Federico en La Voz, Madrid, 7 de abril de 1936].

Aunque no se ha podido fijar con certeza la fecha de su muerte, Gibson supone que ocurrió en la madrugada del 18 de agosto de 1936. En documentos oficiales expedidos en Granada puede leerse que Federico García Lorca falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra.

 

   Cuando se cumplirán 85 años, el  del vil e ilegal asesinato del prohombre más prometedor y eminente de las letras hispanas en general y en particular de las andaluzas y granadinas desde el siglo de oro y al que la Literatura universal si reconoce como uno de los primeros dramaturgos y poetas occidentales del siglo XX y al que solo su trágica muerte apartó de los más altos laureles en todo el Mundo; y en un tiempo en el que una pandemia de un agente virológico desconocido nos recuerda otra menos natural aún que nos asaltó aquellos días de 1.936 y a la que podríamos denominar “odio” y que nos recuerda la para algunos y a veces insalvable fragilidad moral del ser humano, he hecho el ejercicio de releer algunos de los ensayos históricos más serios que me permitieran concluir algunos de los datos incontestables e incontestados de aquellas trece horas fatídicas para nuestras Letras y nuestra condición de granadinos.

 

   Miguel Caballero, historiador andaluz y autor de una más que seria y rigurosa investigación sobre las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca en las que nos recuerda que “el asesinato del poeta tuvo su origen en rencillas privadas, lejanas a posicionamientos políticos y a otras causas más impersonales y más frías, maceradas en la cuba de los odios y las venganzas familiares. Aunque el poeta tampoco pudo librarse, en medio de tales circunstancias, de su fusilamiento, por aplicación de bando de guerra, en la madrugada del 17 al 18 o quizá en la del 18 al 19 de agosto de 1936. La actuación de cada uno de los implicados comienza el 16 de agosto, día de la detención. Aquella Granada, sumida en el terror, llevaba tomada casi tres semanas cuando Federico es detenido en la casa de los Rosales”.

 

   Quiero ceñirme a datos y no a suposiciones, dimes y diretes, aún a riesgo de parecer impreciso, no traspasar los límites de lo que sabemos a día de hoy sin discusión y siguiendo la estela del historiador Miguel Caballero por haber encontrado sus conclusiones bien documentadas.

 

   Para comenzar por el principio diré que la falsa denuncia parte de un sujeto llamado Ramón Ruiz Alonso militante, a la sazón o quizá más bien activista, de Acción Popular, liderada políticamente por Gil Robles, y que permaneció en Granada preparando lo que ya sabía que sería la sublevación militar. En 1956 reconocería, él mismo, al primer investigador lorquiano, Agustín Penón, que “la orden de detención del poeta se la da Nicolás Velasco Simarro, en ausencia del gobernador Valdés”.

 

   Nicolás Velasco Simarro, era un militar retirado al inicio de la sublevación y que cuando se produce el alzamiento militar en Granada, el comandante Valdés Guzmán, nombrado por Queipo de Llano gobernador civil de Granada, le convierte en su secretario particular. Caballero apunta, en su investigación, que la mano de hierro del repescado oficial permitió que “fuera de facto el gobernador civil durante muchos días en el período que va desde el 21 de julio de 1936 a noviembre de ese mismo año, meses en que la represión, los fusilamientos y las desapariciones alcanzaron su punto álgido”. Se caracterizó en su actuación por su extrema dureza y por mantener una estrecha relación con la familia Roldán, primos rivales y mal avenidos de los Lorca.

   Simarro fue según diferentes fuentes y entre ellas Caballero “dueño del destino del poeta en el tiempo que medió entre su detención y su traslado a Víznar”; asegura así mismo el investigador, que es el protagonista de las órdenes de intervención de miembros de las Escuadras Negras falangistas en el momento de su asesinato, con la participación de un personaje tan relevante en esas escuadras como fue Trescastro.

   La figura del gobernador civil, el comandante José Valdés Guzmán, al margen de la actuación de su ayudante y secretario, sembró de dolor y muerte Granada, como demuestra el registro del cementerio municipal entre el 20 de julio del 36 y marzo del 37, con la certificación en él del fusilamiento de casi 4.000 granadinos.

   Históricamente se ha sostenido que fue Valdés quien dio la orden de ejecución del Poeta, sobre la base de una denuncia del político Ramón Ruiz Alonso. Otras versiones, tal y como apunta Caballero, descargan a Valdés de responsabilidades. “Se puede pensar que no tuvo participación en la detención del poeta, lo que no quiere decir que no tuviera conocimiento días antes, ya que se había reunido con la familia Roldán, rivales históricos de los Lorca, en cuyas cuitas y desencuentros nunca intervino Federico ausente la mayor parte del tiempo de Granada y en cuyas reuniones y conciliábulos se había decidido molestar y amedrentar al poeta” en la Huerta de San Vicente, lo que provocó que éste se refugiara definitivamente en la casa de los Rosales el 9 de agosto.

 

     La denuncia acusaba al genio de Fuente Vaqueros de republicano, homosexual y masón y aseguraba que había hecho más daño a España con la pluma y su lengua, que otros con las armas, lo que permitió que Ruiz Alonso, que no estaba al tanto de las viejas rencillas familiares que mantenía la familia Lorca, actuará convencido de lo políticamente correcto de sus actos. Uno de sus acompañantes en el momento de la detención, el falangista Trescastro, sí era consciente de toda la trama, lo que hace pensar que Ruiz Alonso fue, según señala Caballero: “manipulado, aunque la detención de un personaje público como Lorca le motivara por puro afán de protagonismo”.

 

   Trescastro, fue otro de los protagonistas de la histórica e injustificada detención, junto al falangista Martín Lagos. Caballero apunta que “es de dominio público que se vanagloriaba de haber asesinado a Lorca”. Su entorno cercano a la familia Roldán lo hacen una figura no poco relevante en la muerte del poeta. Además era miembro de las conocidas “escuadras negras” falangistas en el momento de la ejecución. “Actúo de forma autónoma y responsable sabiendo la repercusión posterior de sus acciones”, señala Caballero. La participación de Trescastro, según los testimonios recogidos, fue más allá, participando en el fusilamiento de Lorca. Un testigo aseguró una frase que aún resuena en el terrible cerco de muerte del poeta. “Yo mismo le he metido dos tiros por el culo”.

 

    La familia Rosales estaba compuesta por cuatro hermanos, José, Luis, Miguel y Gerardo Rosales. José fue el falangista más significado de todos los hermanos. El mismo Primo de Rivera le nombró jefe provincial de Falange. Caballero apunta que “no solo participó en la sublevación, sino que con anterioridad fue el enlace directo del jefe de Falange Primo de Rivera con los sublevados granadinos, principalmente con Valdés Guzmán, con el que mantenía una buena relación de amistad y camaradería”. El hermano más cercano a Lorca fue Luis Rosales, también poeta, que ingresaría en Falange el mismo día de la sublevación. En declaraciones al periodista Molina Fajardo en 1969, éste relataría todo lo relacionado con la detención de Lorca. Caballero recoge que “en el día de su detención, 16 de agosto, él, Luis Rosales, se encontraba en Motril. Esa noche fue al Gobierno Civil para interesarse por su amigo el poeta, en unión a sus hermanos José y Miguel. Mantuvieron una discusión con Velasco Simarro y realizaron una declaración sobre la permanencia del poeta en su casa”. Aquel desencuentro tuvo un alto precio para Luis, ya que estuvo a punto de costarle la vida. La investigación relata que “el propio jefe de Falange le pediría que se quitara la camisa azul, paso previo a la detención”.

 

   En el Gobierno Civil de Granada, mucho de los funcionarios y militares “trataron de dar legalidad a la ilegalidad de la situación” que se estaba viviendo.

 

   Dos policías intervinieron de forma esencial y definitiva en el traslado de Federico García Lorca a Viznar. Uno de quien parte la orden es Julio Romero Funes, considerado por algún historiador, el autor material del magnicidio. Funes enviaría hasta este paraje al poeta para ser fusilado. Seguramente, ya en esos instantes, Federico, conocía el terrible final que le aguardaba a lo largo de la noche y la angustia le consumía.

 

   El otro policía destinado al Gobierno Civil que intervino en los oscuros acontecimientos sin respaldo legal ni siquiera de los sublevados fue José Mingorance, al que Valdés, el gobernador civil designado por el general Queipo, consideraba “un hombre de extrema derecha” en sus informes. No se sabe con exactitud su participación en la detención del poeta, lo que sí alega el profesor Caballero es que “fue un testigo excepcional de la detención del poeta y quizás el que iniciara el informe que se remitió a la Dirección General de Política Interior años después relatando todo lo sucedido”.

 

   Los Jiménez Parga integran el último grupo que se encontraban aquella noche en el    Gobierno Civil. Los hermanos Manuel, José y Antonio Jiménez Parga participarán en la “camarilla del Gobierno Civil”, integrada por “individuos responsables de las detenciones y ejecuciones de las personas que llevaban a Víznar”. En octubre de 1936, Manuel Jiménez Parga fue nombrado delegado de las JONS en la provincia de Granada. Otro de sus hermanos, Antonio redactaría con Romero Funes, las “listas de detenidos” de aquellos días.

 

   Sin saber a ciencia cierta los últimos movimientos, previos a su traslado en el sentido de si hubo malos tratos o no, Federico llegaría a la zona de fusilamiento, el barranco de Víznar, la noche del 16, casi ya de madrugada, por la conocida carretera de la muerte y a pocos kilómetros de la capital granadina, y allí confirmó sus premoniciones e intuiciones de toda una vida y solo nos resta saber cómo, con qué saña, y cuánto sufrimiento le fue infringido antes de entregarse a la paz de los justos.  

 

   Nadie, ni su familia siquiera, tiene el derecho a esconder sus restos y a arrebatar a Granada, a Andalucía y a España un lugar digno donde honrar a la figura más señera de nuestras letras contemporáneas y a quien en más de una ocasión me ha hecho sentir orgulloso de mis orígenes granadinos y de Fuente Vaqueros en no pocos Campus y Avenidas por el Mundo donde he visto el respeto con el que se estudia su obra y su vida.

 

Carlos Ignacio Pareja González 

Enlace: https://editorialquaestio.es/categoria-producto/novela

 

Bibliografía: LAS ÚLTIMAS TRECE HORAS DE LA VIDA DE FEDERICO GARCÍA LORCA del historiador Ramón Caballero.

Fotografías: Público

#QUEDATE EN CASA

#QUEDATE EN CASA

La única diferencia que nos separa de nuestros antecesores que tuvieron que sufrir la Gripe Española en 1.918 es que avanzamos en dos sentidos de gravedad fundamental: hemos evolucionado socialmente e intelectualmente como especie y desarrollado un porcentaje mayor de nuestra actividad cerebral y por ello somos capaces de hacer cosas que ni podíamos soñar entonces.

La segunda cuestión en la que somos mejores es en que gracias a ese desarrollo mayor de nuestras habilidades cerebrales e intelectuales sabemos más y conocemos mejor el Mundo que nos rodea.

La Naturaleza, quizá sola o quizá manipulada, nos plantea nuevamente un reto y sabemos como reaccionar ante él, debemos evitar el contagio al máximo y una vez detectado nuestros sanitarios saben que hacer para cuidar de nosotros y ayudarnos a superarlo.

Si se han cerrado colegios, transportes, universidades, centros de trabajo y suspendido en muchos casos algunas partes no esenciales de la actividad económica no es para perjudicarnos, sino para minimizar los efectos y reducir el tiempo y número de casos de contagio.

Colaboremos, seamos sensatos y cumplamos con todas las recomendaciones, NO ESTAMOS DE VACACIONES.

#QUEDATE EN CASA

Carlos Ignacio Pareja González

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Nada nuevo …

Nada nuevo …

En 1.918 una constipado que hizo su debut con apariencia leve se convirtió en la pandemia más grave del siglo XX. Conocida como “gripe española”, tan solo porque fue el único país que al no estar en la Primera Guerra Mundial no sufría censura informativa, España se convirtió en la fuente de información para el resto de Europa y América.

La Gripe española se extendió por el Mundo y causó, al margen de la Guerra, entre 40 y 100 millones de muertos, sobre todo entre niños, enfermos y viejos.

Albert Camús la convirtió en una novela, “La Peste”, que le supuso el Premio Nobel de Literatura y que relata la historia de un médico, el doctor Bernard Rieux que encuentra una rata muerta en el rellano de la escalera. Más allá de lo inquietante de la escena, una amenaza se despierta en su interior, una sospecha sin forma concreta.

Una noticia hace ya dos meses en la China interior sin grandes alharacas deviene dia a dia en una Peste del siglo XXI con la diferencia, al menos teórica, de una sanidad moderna y de ciudadanos más sensatos y formados.

Usemos la sensatez, si se cierran transportes, colegios o centros de trabajo no es por fiesta y para asaltar parques, playas y comercios, cumplamos las directrices.

Carlos Ignacio Pareja González.
Autor de CIMIENTOS DE PAPEL